dilluns, 23 d’abril de 2018

Opinión | “Tant se val d'on venim”

No te lo contará la prensa, que solo busca la carnaza en el conflicto político y social y en fomentar el odio hacia todo lo que tenga aroma a blaugrana. Los que estuvieron en Madrid el sábado pasado, saben de lo que hablo. 
El sábado pasado tuve la suerte de vivir una nueva final de la Copa del Rey. Una vez más, rodeado por barcelonistas llegados de todos los puntos del mapa, que simplemente nos juntamos en un punto para pitar un himno, ir por las calles repartiendo independentismo y criticando todo lo que tuviera algo que ver con lo español. Ese es el poso que queda según veo en la resaca copera. Algo que, lógicamente, es mentira. 

Lo cierto es que la afición barcelonista volvió a dar una lección de unión y convivencia con el compañero que tenía al lado, al cual le une lo más importante: un escudo y dos colores. Porque, más allá de ideales políticos de unos y otros, la fraternidad el sábado pasado entre la afición del Barça por las calles de Madrid sí que da para hacer un reportaje de cómo todo se puede dejar todo a un lado por el simple hecho de disfrutar de tu pasión, de tu equipo, de tu gente. Pero, lamentablemente, eso no vende.

Lo que sí te venderán es que toda la afición del FC Barcelona pitó el himno de España. Otra mentira. Que parte de la afición lo pitó, es cierto. Pero ni todos pitaron el himno, ni fueron pocos los que lo cantaron. Cada uno hizo lo que quiso, sin importar qué hacía el de al lado. 

En la previa tuve la suerte de compartir momentos con gente venida de Barcelona, de Santander, Cáceres, Córdoba, Sevilla, Navarra, de Madrid y alrededores… incluso de otros países. Las camisetas azulgranas se mezclaban con las camisetas de la senyera, los que portaban banderas de España compartían cánticos con los que llevaban esteladas, tanto fuera como dentro del estadio, y mientras que unos pedían “Libertat”, otros cantaban el “Viva España”. En realidad, lo que siempre ha pasado pero que nunca te suelen contar. O tampoco quieres ver o leer, claro está. 

Lo que queda en el discurso -esto es de siempre, no de ahora- es que la afición del Barça está radicalizada, que el club es independentista y que, por principios, no deberían jugar esta competición. La realidad es que el FC Barcelona en esta temporada es campeón de la Copa del Rey de Hockey Patines (el club que más tiene), Baloncesto y Fútbol (el club que más tiene). Y está en su final en Fútbol Sala (el club que más tiene), y es muy favorito para ser campeón en Balonmano (el club que más tiene). Es decir, podría ganar todas las Copas del Rey en las que participan sus secciones  masculinas profesionales. Quizás ese sea el motivo real por el que muchos piensan, piden o exigen, que no deberíamos jugar este torneo. 

David Rodríguez

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