dilluns, 6 de novembre de 2017

Veintiséis años del gol de Bakero, el principio de todo

Este lunes se cumplen veintiséis años del épico gol de José Mari Bakero en el Fritz Walter Stadion, un tanto que valió una clasificación y que fue el preludio de todo lo que se ha vivido en clave barcelonista desde entonces.
Foto: Sport
Nunca se sabe qué pasaría en la vida si en lugar de tomar una decisión, se toma otra. Lo mismo sucede en la historia del FC Barcelona después del 6 de noviembre de 1991. Aquella noche, un gol in extremis de Bakero posibilitó al Barça seguir vivo en Europa para, unos meses después, acabar conquistando su primera Copa de Europa, dando sentido completo a la obra de arte que estaba confeccionando Don Johan Cruyff.

Tras ganar la Recopa en su primer año, la Copa del Rey en su segundo y la Liga en su tercero, al FC Barcelona de Cruyff se le esperaba para cambiar la historia del club en la máxima competición europea. Sin el momento cumbre del cabezazo del centrocampista vasco todo hubiera sido diferente. Quizás el Barça en la actualidad sería algo parecido a lo que es ahora, nunca lo sabremos, pero lo que sí es cierto es que todo lo vivido desde entonces es gracias a aquella noche del “Infierno de Betzenberg”. El gol de Bakero es para el Dream Team lo mismo que fue el de Iniesta para el Pep Team. Un punto de partida hacia la leyenda. Por cierto, también es de justicia reconocer que aquella noche hubo otro héroe en Kaiserslautern, olvidado por la explosión de júbilo del gol en el 90 (“Sei bella come un gol al 90”, dicen). Ese fue Andoni Zubizarreta -a pesar de fallar en el tercer gol alemán-, que sostuvo al Barça en pie en los peores momentos y que salvó el 4-1 en el minuto 92.

Veintiséis años de historias inolvidables, de alguna que otra época mala, pero sobre todo de momentos irrepetibles haciendo del fútbol de toque al FC Barcelona como la mayor referencia mundial. Un estilo que enamora. Tanto o más como aquel salto de José Mari Bakero. Un salto, sea dicho de paso, que tuvo algo de trampa, ya que como reconoció el propio Johan Cruyff al término del partido “sin la ayuda de Dios no se llega a ninguna parte. Hemos jugado el peor partido pero la suerte ha sido decisiva. Ahora sí que tengo muchas esperanzas de ganar la Copa de Europa”. Tenía esperanzas de ganar la Copa de Europa. 195 días después, Koeman en Wembley, tras los toques de Stoichkov y Bakero, hizo el sueño realidad.

David Rodríguez

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada