dijous, 9 de març de 2017

Opinión | Nada es imposible cuando vistes la blaugrana

Nit màgica al Camp Nou. Cuando nadie creía en la remontada imposible, en el momento más crítico, se vivieron los siete minutos más apoteósicos jamás vividos en el estadi. Un capítulo para guardar. Uno más en un equipo hecho para la gloria. Y es que, como decía aquella pancarta de los Dracs, "res és impossible quan vesteixes la blaugrana".


Porque sí, porque aquella noche de San Valentín, en París, en la ciudad del amor, a casi nadie se le pasó por la cabeza. Solo a uno, que conozca. A mi hermano José Cohen, que fue generándonos un ambiente que empezaba a dejar la duda de "y, ¿por qué no?.

Todo cambió cuando el Barça ganó como ganó al Leganés y Messi celebró el gol como lo celebró. Les llovieron muchos gorrazos a un equipo de leyenda, que lleva una década marcando el camimo y que, alguna vez, no ganará. Más convencido que nunca me vi cuando se ganó al Sporting 6-1. Con un 3-4-3. Por 6-1. Un buen ensayo. Por si no lo saben, me llaman brujo.


La guinda, el adiós de Luis Enrique. "Este equipo no podía irse a las primeras de cambio en Europa", me decía, a la vez que pensaba que un 6-1... ¿por qué no?.

Ayer a eso de las 13:30 dejé de ver los periódicos y las redes sociales. Se lo dije a un compañero de trabajo: "No quiero saber nada más porque me estoy convenciendo cada vez más que esto se gana 6-1".

Me descuadró más ponernos 3-0 en el minuto 47 que el hecho de que marcara Cavani. Algo que me sorprendió, el hecho de que todo se viniera abajo con el gol del PSG. Era evidente que los franceses verían puerta y había que estar preparados para la situación. Quedaban 30 minutos para tres goles pero se perdieron 27 entre lamentaciones y pensamientos de saber que lo habías tenido al alcance de la mano.


Pero, apareció Neymar, por partida doble, y con el 5-1 era cuestión de tiempo el saber que llegaría el sexto. Cuatro minutos quedaban. A contrarreloj, pero había tiempo. El mismo tiempo en el que el PSG no dio un solo pase. El mismo tiempo en el que seguíamos esperando a que apareciera la magia de Leo. No apareció pero, NADA ES IMPOSIBLE CUANDO VISTES LA BLAUGRANA. Que se lo digan a Sergi Roberto.

David Rodríguez

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