dimecres, 15 de febrer de 2017

Opinión | Se veía venir

Veinte horas después del descalabro del FC Barcelona aún pienso que lo de anoche no puede ser verdad. Será por la falta de costumbre, será porque desde Atenas'94 no recuerdo que al Barça lo zarandearan de tal manera. Porque, amigos, aquella noche de Múnich de hace cuatro años no fue ni por asomo parecida a la vivida ayer en el Parque de los Príncipes. Ni siquiera cuando en años convulsos en la época pre-Rijkaard se recibió más de una goleada. La sensación es extraña. Supongo que los que leáis esto sin ser barcelonistas la entenderéis perfectamente ya que la habéis tenido que sufrir en más de una ocasión.

Foto: Sport.es
Lo cierto, incluso lo que duele, es que no pilla por sorpresa, es algo que se veía venir. Sí sorprende el hecho del resultado en unos octavos de final de Champions, pero no lo que sucedió sobre el césped. Son muchos avisos esta temporada. Valencia, San Sebastián, Sevilla... Siempre el mismo partido: alta presión e intensidad. La diferencia está en que el PSG es uno de los mejores equipos de Europa, con un entrenador que ha demostrado que le sabe jugar al Barça y lo ha plasmado con un plantel de garantías, y los otros no lo eran, y siempre terminaba apareciendo Messi para sacar las castañas del fuego. Pero ayer Leo no apareció.

Se veía venir la actitud ruin de muchos que aprovechando el desastre de anoche atizan a Messi. ¡A Messi! No salgo de mi asombro. Esos muchos a los que Messi maravilla día sí y día también son los que le están culpabilizando del fiasco de ayer. Esos mismos que estaban convencidos de que anoche el Barça sentenciaría la eliminatoria, sin tener en cuenta que si se ha llegado hasta aquí ha sido por él. "Es que ni ha corrido!" exclaman los mismos que presumen de D10S porque ha hecho un hat trick, dado dos asistencias y ha sentado a cuatro rivales... andando. Como siempre ha hecho. Messi no necesita correr, ni gritar, ni siquiera echarle huevos. Necesita que, una vez al menos, le llegue algún balón del centro del campo. Que tampoco existió.

Y ésta es otra cosa que se veía venir. Porque las carencias en medio del campo no son de ayer. Ayer se volvieron a evidenciar. Pero repito, el problema es que ayer estaba enfrente un equipo como el PSG. La desconexión entre defensa y ataque es brutal y el equipo queda desguarnecido cuando se pierde la pelota y es incapaz de hilvanar jugadas de ataque al más puro estilo Barça. Busquets está sobrepasado en esta circunstancia, Rakitic sin poder coger ritmo, Iniesta renqueante y André Gomes, ay! André Gomes, ni está ni se le espera. Y falta Xavi, la brújula. Intentar querer seguir jugando como hace ocho años, sin Xavi, es imposible. Y se veía venir.

Mientras unos aprovechan para dar todas las tortas que llevan guardándose meses para Luis Enrique (el mismo que ha ganado siete de nueve títulos), para la directiva (a la que le dieron el poder democráticamente en unas elecciones en las que el socio eligió lo que quiso) y para todos los jugadores (sin ver lo que muchos de ellos han dado a este equipo) llegará el partido de vuelta. Y, más que posiblemente, el FC Barcelona caerá eliminado. Y muchos hablarán de fin de ciclo. Un ciclo que en cualquier club dura 2-3 años y en el Barça está durando 10-12 años. Sin reparos, fin de ciclo. Es algo que, lamentablemente, se ve venir.

David Rodríguez

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